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Capítulo 5
ALGO MÁS GRANDE QUE LA LEY
Aún la ley más rígida de Dios no era inflexible. Hay ejemplos que demuestran que bajo ciertas circunstancias había elasticidad en las leyes más absolutas. En esta lección veremos los principios que toman precedencia sobre la ley. Estas referencias hablan respecto a leyes del Antiguo Testamento. No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella, Dios advirtió a Israel (Deut. 4:1s). El escritor a los Hebreos nos recuerda que toda transgresión y desobediencia recibió una justa retribución (Heb. 2:1s). Cualquiera que viola la ley de Moisés muere sin misericordia... (Heb. 10:28). Jesús añade su advertencia acerca de jugar con la ley, Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos (Mat. 5:19). Advertencias similares se dan referente a observar las enseñanzas de Jesús. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final (Jn. 12:48). Al hacer discípulos, se les instruyó a los apóstoles: enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado (Mat. 28:20). Santiago añade rigidez a estas palabras diciendo: Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero tropieza en un punto, se ha hecho culpable de todos (Sant. 2:10). Estos pasajes parecen lo suficientemente claros. Debemos respetar las leyes de Dios. Pero también hay ejemplos de flexibilidad de las leyes de Dios. Estos son ignorados con frecuencia. Investiguemos algunos de ellos. No darás falso testimonio contra tu prójimo (Ex. 20:16) es la ley de Dios contra la deshonestidad. La rigidez de esa ley se encuentra enfatizada en el fin de Ananías y Safira quienes mintieron (Hech. 5:1-11). Pero la Biblia también narra casos de personas quienes mintieron y no fueron castigadas. Yo escogí este ejemplo porque es aprobado. Rahab mintió y engañó con el fin de librar a los espías (Jos. 2:1s). Ella se encuentra nombrada entre los héroes de la fe por esa misma razón. Por la fe la ramera Rahab no pereció con los desobedientes, por haber recibido a los espías en paz (Heb. 11:31). Los muebles del tabernáculo eran santos, y no debían ser tocados (Núm. 4:15). Las doce piezas de pan que estaban sobre la mesa de la proposición también eran santas y sólo debían comer de ellos Aarón y sus hijos. El Señor mató fulminantemente a Uza cuando tocó el Arca del Pacto (2 Sam. 6:6s). Pero David y sus soldados comieron el pan de la Proposición y Jesús dio su aprobación en cuanto a esta acción (Mat. 12:1s; Mar. 2:23s; Luc. 6:1s).
Un caso de prueba Los Judíos aceptaban el Sábado como una ley rígida y arbitraria. Por respeto a esa ley, ellos hicieron las definiciones más técnicas de lo que podía o no se podía hacer en día Sábado. En la época de Moisés, la ley del Sábado había sido hecha un caso de prueba para probar su rigidez. Sin embargo Jesús escogió la ley del Sábado como un caso de prueba para mostrar su flexibilidad y elasticidad, dando mayor fuerza a las cosas más importantes de la ley. Seis veces Jesús hizo cosas en el día Sábado, las cuales fueron cuestionadas por sus críticos legalistas. Jesús hizo éstas cosas deliberadamente con el fin de enfatizar en un concepto. Él estaba mostrando la verdadera naturaleza de la ley. Jesús estaba negando el concepto de que la ley era de una naturaleza arbitraria, declarando que hay algo mayor que la ley. Jesús estaba diciendo que Dios favorece la misericordia mostrada a una vaca o a un burro, por encima de la ley Sabatista (Luc. 13:10s; 14:1s). ¡Es muy difícil para un fariseo entender esto! Si usted está enfermo en cama, ¿Tiene usted que reunirse con los santos? ¿En dónde las Escrituras excusan a uno de reunirse por estorbo providencial como si Dios causara estorbos? Jesús reprendió a los legalistas de Sus días por ser tan estrictos al diezmar mientras que dejaban de hacer las cosas más importantes de la ley, justicia, misericordia, fe y amor (Mat. 23:23s; Luc. 11:42). Las demandas de la ley se cumplen en la demostración del amor (Rom. 13:8s). Si entendemos que una ley está en conflicto con la misericordia y el amor, hemos mal interpretado la ley. Los principios fundamentales deben de prevalecer, porque ellos son el propósito de la ley. Jesús deliberadamente enfatizó esto usando la ley del Sábado como un caso de prueba. Las leyes más rígidas fueron seleccionadas para establecer el principio. En las tres ilustraciones que usamos antes, este principio prevaleció. Rahab promovió la causa de la justicia y la fe al mentir. David y sus hombres hambrientos, luchando por una causa justa, no pudieron ser privados de la única comida disponible con misericordia. Las acciones que Jesús llevó a cabo en día Sábado eran expresiones de misericordia, de la cual podían ser objeto aún los desafortunados animales bajo sufrimiento en día Sábado. Sería muy tedioso y tomaría mucho espacio el incluir las narraciones bíblicas de cada una de las seis confrontaciones acerca del Sábado. Las mencionaremos aquí para que usted las investigue más a fondo.
Jesús estaba mostrando que los judíos proclamaban rigidez pero aceptaban alguna elasticidad, tal como nosotros. Jesús justificó sus acciones a través de estos ejemplos.
¿Acaso Jesús estaba enseñando Hagamos el mal para que venga el bien (Rom. 3:8)? Estas acciones no eran malas. Estas infracciones se convirtieron en algo bueno a causa de los principios más nobles que estas cumplían. El propósito de la ley las cosas más importantes de la ley - era cumplido. Las leyes de Dios no están contra los animales ni contra los hombres. Jesús habló extensamente de este asunto para que su mensaje fuese comprendido, pero somos lentos en entenderlo, porque hemos sido instruidos a guardar detalles arbitrarios para nuestra justificación. Jesús explicó, El Sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el Sábado. La ley fue establecida para el bien del hombre. El hombre no fue hecho para cumplir leyes arbitrarias. Si en alguna ocasión en particular nuestros esfuerzos por cumplir alguna ley nos estorba en poner en alto los principios de justicia, misericordia, fe o amor, entonces los más altos principios deben de tomar precedencia. El principio es mayor que la ley que lo promueve. Cuando tenemos que hacer aplicación de este asunto a situaciones específicas, nos encontramos con decisiones difíciles. A veces es más fácil guardar especificaciones legales que hacer decisiones responsables. Al hacer nuestras decisiones debemos asegurarnos que estamos haciendo la selección más desinteresada y llena de amor, sirviendo a los mejores intereses de las personas involucradas. El demandar que una persona asista a las reuniones cuando está enferma o cuando tiene algún familiar cercano al borde la muerte, sería falta de misericordia. Al igual sería falta de misericordia el demandar que una persona con laringitis cante, o dejar de ayudar a padres ancianos o a vecinos despojados, para poder ofrendar. Sería injusto, falto de misericordia y amor el rehusar defender a su familia de un criminal desenfrenado, aún cuando fuese necesario quitarle la vida al agresor. Usted tal vez proteste que nadie tiene el derecho de quitarle la vida a otro individuo, y que el agresor solamente debería ser herido o ahuyentado, pero ¿De dónde toma usted la autoridad para asustarlo con una pistola sin cartuchos o de herirlo?. También sería injusto, falto de misericordia y de amor el no defender a sus seres queridos, a su hogar o a su país de invasores. Este tipo de defensa pudiera tomar diferentes formas. Desconectar la vida artificial se ha convertido en un tema de muchas discusiones y de algunas decisiones en las cortes. Algunos de nosotros hemos sido llamados para tomar una decisión, en cuanto al grado de esfuerzos que se tienen que hacer para mantener con vida a alguien con una enfermedad terminal. No estamos tomando el lugar de Dios cuando hacemos decisiones responsables, porque Dios ha puesto la vida y la muerte en nuestras manos. El traer vida irresponsablemente a este mundo es tan inmoral como el terminarla irresponsablemente. Cuando la causa del amor, justicia y misericordia ha sido servida, Dios siempre ha respetado las decisiones y acciones del hombre, aún en cuanto a terminar con la vida. Nuestro perro fox terrier fue parte de la familia por trece años. Ustedes seguramente conocen el sentimiento por tales mascotas. El se enfermó gravemente de leucemia. Mi familia hizo la decisión. Le dimos al viejo Cisco una despedida emotiva y dejamos que el veterinario lo pusiera a dormir para siempre. Si podemos mostrar tal misericordia por un animal ¿Acaso no podemos dejar morir con dignidad y misericordia a alguna persona a quien amamos? No estamos defendiendo la eutanasia o el colaborar en un suicidio. Tal vez debamos reconsiderar el asunto del suicidio en este contexto. No hay enseñanzas referentes al suicidio en las Escrituras, así que es un asunto que debe ser juzgado a través de principios. Algunos se han quitado la vida por compulsión sicótica. Dios los juzgará misericordiosamente debido a su enfermedad mental. Hay quienes no hicieron actos de violencia para que les quitaran la vida, sin embargo han dado su vida como un acto de amor, escogiendo la muerte por razones nobles, Jesús dijo: Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos (Jn. 15:13). En cuanto a su propia decisión de morir, Él dijo: Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad (Jn. 10:17s). Él consintió en morir y aceptó la responsabilidad de su acción en una forma amorosa y desinteresada. Hay un ejemplo de una persona que llevó a cabo un acto violento, el cual quitó su vida, y su nombre se encuentra escrito inspiradamente en la lista de los héroes de la fe por esa misma razón. Fue un hecho sin egoísmo y que trajo justicia al pueblo de Dios. Tal hombre se llamaba Sansón. Aquí tal vez usted quiera citarme 1 Cor. 3:16-17 ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y eso es lo que vosotros sois. Este ha sido el texto para probar que no debemos destruir nuestro cuerpo fumando, tomando, o por algún otro vicio. Esta es una aplicación incorrecta, porque el contexto revela que se refiere a la iglesia y no al cuerpo humano. En Corinto ellos estaban destruyendo el Cuerpo de Cristo con sus divisiones sectarias. 1 Cor. 6:19-20 sí se refiere al cuerpo humano como un templo, pero no habla de su destrucción. La conclusión es Glorificad pues a Dios en vuestros cuerpos Esto es exactamente lo que hizo Sansón en su autodestrucción. El aborto es otro asunto muy notorio en nuestros días. No se menciona en la Biblia. Nadie puede probar con la Biblia cuando empieza la vida. Y no es necesario, excepto para el legalista. En cada circunstancia, la decisión mejor se encontrará al preguntar, ¿Cuál es la opción más justa, amorosa y misericordiosa para todos los afectados, tanto el aún no nacido como la madre? No es una decisión fácil, pero será una decisión responsable. A todos los que tratamos de ser consejeros matrimoniales, Jesús no nos dio soluciones fáciles para todos los problemas relacionados con el asunto del matrimonio-divorcio-segundas nupcias. En muchos casos la situación es tan compleja que únicamente podemos preguntarnos qué decisión sirve mejor al propósito de la ley. ¿Podemos ir demasiado lejos cuando en toda circunstancia hacemos decisiones basadas en las cosas más importantes de la ley? Algunos argüirán que esto es situación de ética o tal vez le den otro adjetivo perjudicial, pero Jesús deliberadamente tomó al día Sábado como base para enseñar su lección. Nuestra preocupación por la justificación legal nos ha cegado a esta gran verdad. Sí, hay algo más grande que la ley. En Cristo somos libres para hacer decisiones responsables en este mundo, con la seguridad de que Dios reconoce nuestros motivos sin egoísmos, y con amor da su sonrisa de aprobación.
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