HOME
Libere En CristoÍndice
Other Books at Freedom's RingSubscribe to Our NewsletterGuestbookDiscussion ForumsOur Java Chat Room |
|
Capítulo 13
BAUTISMO SECTARIO
Después de cincuenta años de observar a la Iglesia de Cristo como oyente y como predicador, me veo forzado a admitir que hemos enfatizado el bautismo por encima de todos los demás puntos de enseñanza. Es rara la lección que sale de nuestros púlpitos sin mencionar el bautismo. Además éste ha sido el tema de infinidad de lecciones. El bautismo es una parte necesaria de nuestra obediencia. ¿Acaso podemos sobreenfatizar aquello que es necesario? Sí. La vitamina C es necesaria para nuestra salud física, pero si hacemos de ella nuestra principal fuente de salud, entonces las cosas quedan fuera de proporción, y la salud se puede perder. Así es con el bautismo o alguna otra doctrina o práctica que sea sobre-enfatizada. El sobre-énfasis del bautismo nos pone fuera de balance, se convierte en una prueba de nuestro credo, y por lo tanto en un asunto sectario. Ya que nuestras enseñanzas sobre el bautismo han parecido tan sólidas escrituralmente, no me ha sido fácil llegar a ésta conclusión. Según los teólogos Católicos que han desarrollado el sistema sacramental, un sacramento es definido como un rito visible o una ceremonia instituida por Cristo para dar gracia. Las Escrituras no nos dan tal designación, definición o descripción. Aún así, la mayoría de nosotros hemos aceptado tal concepto en cuanto al bautismo que es una ceremonia a través de la cual la gracia nos es conferida. Así que, aunque lo neguemos, hemos aceptado el concepto de la regeneración bautismal. El bautismo simboliza el cambio que el individuo ha sufrido. Él ha cambiado de incredulidad a confianza en Jesús. Él ha determinado el cesar su vida pecaminosa y buscar vivir una vida santa. En lugar de ser culpable, ahora ha sido declarado inocente por su abogado, Jesús. Él es como Noé, quien, siendo un hombre justo tuvo confirmación de su justicia cuando las aguas lo separaron del resto del mundo. Él es como los Israelitas, quienes después de un largo proceso de separación, tuvieron su libertad confirmada por el mar rojo. La semilla de la palabra concibe en su corazón; la vida espiritual da inicio; luego es nacido simbólicamente por el acto de confirmación del bautismo. La vida y la salvación no son impartidas por un sacramento, sino que el proceso de convertirse en una persona salva, es simbolizado y confirmado por la acción del bautismo. El bautismo es símbolo del cambio completo de un pecador a una nueva criatura en Cristo. Esto se convierte en una metonimia, una herramienta literaria donde la parte es usada para representar al todo. El creer es para remisión de pecados. La confesión es para remisión de los pecados. El arrepentimiento es para la remisión de los pecados. El bautismo es para la remisión de los pecados. Todos éstos se combinan en un solo proceso para obtener el perdón. Cuando una persona es bautizada, significa que todas éstas otras condiciones han sido cumplidas. Cuando se dice que el bautismo nos salva, una parte del proceso de conversión es usada para representar al todo, siendo el bautismo el acto final.
El propósito del bautismo Hemos enfatizado que la persona deber ser bautizada con el propósito de la remisión de pecados para que su bautismo sea válido. ¿Acaso nosotros preguntamos: Creyó usted con el propósito de la remisión de pecados? Cuando usted se arrepintió, ¿Tenía usted en mente que era con el propósito de la remisión de pecados? Si usted no está seguro que hizo estas cosas específicamente para la remisión de sus pecados, entonces ¿Debe usted re-creer, re-confesar, re-arrepentirse con el propósito correcto? ¿Por qué solo enfatizamos el bautismo? ¿Es acaso porque este acto es más sacramental para recibir la gracia que las otras acciones? Usted sabe, un sacramento ¡debe llevarse acabo con toda exactitud para que sus cualidades místicas trabajen! Nunca he oído de alguno de nosotros los predicadores que haya tratado de provocar dudas y culpabilidad con la pregunta: ¿Fue usted bautizado con el propósito de recibir el Espíritu Santo? Hemos continuado con falta de conocimiento, mal entendiendo lo concerniente al don del Espíritu Santo. Sin embargo no hemos oído que alguien demande: Usted tiene que ser re-bautizado con el entendimiento de que es para recibir el don del Espíritu Santo. Dios prometió ambas cosas, la remisión de pecados y el don del Espíritu Santo bajo las mismas condiciones. ¿Por qué demandar re-bautizar en base a una falta de información de una cosa y no de la otra? ¿Será tal vez un asunto sectario nuestro? En sus ochentas, a la abuela el doctor le receta varios tipos de medicinas. Ella se confunde en cuanto al propósito de las varias pastillas. Ella puede pensar que la pastilla que se le dio para sus mareos, es la que le ayuda en su artritis. ¿Acaso su confusión hará que la pastilla no tenga efecto en el alivio de sus mareos? Ella sigue las órdenes del doctor quien la comprende. Ella sólo tiene que obedecerlo. Así cuando un creyente penitente obedece a su Señor, aunque esté confuso en cuanto al momento en que el Señor cumple su promesa, no provocará que el Señor no le conceda los resultados prometidos. La fe es en Cristo, no en el bautismo. Nosotros a veces mal entendemos muchas cosas relacionadas con nuestra obediencia en diferentes áreas, pero estamos obedeciendo a Aquel que nos comprende. Solamente que debemos obedecer sinceramente. Evidentemente, los discípulos Romanos no entendían todo el significado de su propia experiencia bautismal, así que Pablo les explica. Las únicas explicaciones en cuanto al bautismo que encontramos en las Escrituras, fueron dadas a creyentes y no a candidatos al bautismo (Rom. 6; Col. 2). No existen datos de que se haya dado una lección explicando el significado del bautismo a personas en proceso de conversión. A éstos se les enseño la fe en el evangelio de Cristo, y luego se les dijo qué hacer en obediencia a Él. En Hech. 2:38, para perdón de los pecados no era parte del mandamiento, sino parte de los resultados prometidos. No estoy evadiendo el hecho de que algunos fueron re-bautizados (Hech. 18:24-28; 19:1-7). Aquellos discípulos de Efeso, no habían sido bautizados en obediencia al mandato de Jesús en la Gran Comisión. La pregunta que Pablo les hizo no fue ¿Fueron bautizados para el perdón de los pecados? Sino, ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? En los datos referentes a la conversación, Pablo no les explicó el propósito del bautismo. Ya que les faltaba el Espíritu Santo, Pablo vio evidencia de que ellos habían recibido el bautismo de Juan en lugar del requerido por Jesús. Cuando una persona es bautizada, es bautizada en Cristo, en el cuerpo, en la iglesia, en el reino, en la familia de Dios, etc. ya sea que entienda todo esto o no. Después, cuando viene a entender todos los propósitos del bautismo, no necesita bautizarse de nuevo. Si el bautizador menciona el propósito de remisión de pecados en el ritual, ¿Acaso elimina los demás como el de nacer de nuevo, estar en Cristo, revestirse de Cristo, o entrar en el cuerpo, etc. Por el simple hecho de no mencionarlos? Por lo menos se pone un énfasis indebido en un solo punto. El bautizador solamente es instruido a bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Cuando usted se cambia a nuestra comunidad y pone su membresía -¡un buen término bíblico!- Yo no le pregunto acerca de su bautismo para recibirle en la comunión local. Yo no sé si usted fue bautizado, ni cómo, ni por qué. Yo le recibo en base a su propia profesión. Usted me acepta en base a la mía. Así es como deber ser. Cada hombre júzguese a sí mismo. Si yo creo que usted está equivocado, yo puedo enseñarle, pero no juzgarle. Tenemos compañerismo con extraños en todas nuestras actividades durante las asambleas, pero rehusamos aceptar a los que son miembros de la iglesia. La lista de la membresía no es bíblica y es un capricho nuestro. Generalmente no recibimos a una persona con un bautismo sectario, así que hacemos que se conforme al nuestro. De cualquier manera el que es bautizado en Cristo es bautizado en Su iglesia por el mismo proceso. Si concluimos que el bautismo le agrega a la Iglesia Cristiana, la Iglesia Bautista, la Iglesia de Cristo, o a algún otro grupo distinto de los demás por un nombre, nos hemos convertido en sectarios en concepto y en práctica. No es el bautismo el sectario, el bautismo es del Señor. Somos nosotros que nos convertimos en sectarios cuando usamos al bautismo como un arma para crear un grupo que se distinga de los demás creyentes bautizados. Todos los que han sido bautizados en el Salvador, deben dejar toda distinción sectaria y reconocer que somos hermanos y hermanas en el mismo Cristo y Su iglesia. Al liberarnos de nuestras jaulas sectarias, somos libres para reconocer a millones de hermanos que rechazábamos. Dejemos a Dios el juicio. Practiquemos el amor. ¡Pero son hermanos en error! Así es. Es la única clase de hermanos que yo tengo.
|