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Libere En Cristo

Índice

    Prefacio Del Autor

  1. Los Asuntos Que Nos Ocupan
  2. Ley Y Principios
  3. ¿Que Es La Ley De Cristo?
  4. ¿Por Qué Es El Amor El Mandamiento Más Grande?
  5. Algo Más Grande Que La Ley
  6. Doctores De La Ley
  7. El Ejercicio De La Libertad Cristiana
  8. Evangelio Y Doctrina
  9. Nuestro Credo
  10. Falsos Maestros
  11. ¿Por Qué Denominarnos?
  12. Libres De Sectarismo
  13. Bautismo Sectario
  14. Religión En Forma De Pastel
  15. Adoración Por Demanda
  16. Libre Expresión: Nuestra Respuesta A La Gracia
  17. Reduciendo La Taza De Mortalidad
  18. Salvación En Diferentes Épocas
  19. Identidad De La Iglesia
  20. ¡Esta Lección me asusta!
  21. Sirvientes Que Se Convirtieron En Amos
  22. Flexibilidad En Organización
  23. Autónoma O Episcopal
  24. El Riachuelo Libre
  25. Lo Que Dios Requiere

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Capítulo 12


LIBRES DE SECTARISMO


Cuando viví en la pequeña y amigable ciudad de Lovington, Nuevo México, hace algunos años, desarrollé una buena amistad con L.S. “Manny” Loveall, un ministro de la Iglesia Cristiana. Manny y yo podíamos discutir temas en forma objetiva, sin sentir que el o yo estabamos obligados a proteger la lealtad a nuestro respectivo partido.

Yo noté que Manny tenía un juego de filminas como las que yo usaba en ocaciones para enseñar a algún prospecto. Al comparar nuestras enseñanzas y nuestros métodos, nos dimos cuenta que los dos bautizábamos a las personas para remisión de pecados, con el pre-requisito de la confesión de fe en Cristo y arrepentimiento de los pecados. Ambos enseñábamos a los prospectos que ellos serían bautizados en Cristo, en el cuerpo que es la iglesia, la cual no es una denominación. Nosotros explicábamos que éste proceso haría al individuo simplemente un cristiano. Estuvimos de acuerdo en que el enseñar asuntos tales como la música instrumental, no era parte del proceso de conversión.

Luego nos fijamos en los perplejos resultados de nuestras acciones similares. Cuando él bautizaba a una persona en Cristo y su iglesia, automáticamente la persona era miembro de la Iglesia Cristiana. Cuando yo bautizaba a alguien en Cristo y su iglesia, automáticamente el individuo era miembro de la Iglesia de Cristo. El proceso era el mismo en ambos casos. ¿Qué pues era lo que hacía la diferencia en los resultados? ¿Por qué uno de nosotros producía la Iglesia de Cristo mientras que el otro la Iglesia Cristiana?

Una posible explicación sería que la persona que lleva acabo el bautismo hizo la diferencia. Pero ¿cómo es posible? La salvación del convertido fue basada en su propia fe y obediencia, y no en la del bautizador. Es el Señor el que añade, no el predicador.

Otra respuesta –la correcta- es que el Señor no añadió a éstos conversos a la Iglesia de Cristo o a la Iglesia Cristiana, Él los añadió a Su única iglesia. El Espíritu los dirigió en ser bautizados en un cuerpo (I Cor. 12:13). Hay solamente uno.

Cuando los que han sido convertidos deciden estar en comunión con la Iglesia Cristiana o con la Iglesia de Cristo, ellos escogen ser parte de una secta, la cual rechaza a los demás que están en Cristo. En estos dos grupos, las personas han sido bautizadas en el único cuerpo, la iglesia. Luego ellos se diferencian a sí mismos del único cuerpo y de los demás al llevar nombres que los distinguen. El nombrar es denominar; denominar es nombrar. El Señor no le dio nombre a su iglesia. ¡Ahora se han vuelto denominaciones sectarias! Cada grupo es parte de la iglesia entera pero no están en comunión. Estas son divisiones sectarias.

Mis hermanos en Cristo, ¿qué otra respuesta tiene usted? Esta respuesta no me fue fácil. Nació del dolor –en la angustia de enfrentar la verdad con completa honestidad intelectual.

Tal vez usted sostenga la objeción de que la Iglesia de Cristo tiene un nombre escritural y que la Iglesia Cristiana no. Esa es una evasión. No hay diferencia en estos nombres. Una es la Iglesia de Cristo y la otra es la de Cristo Iglesia.

La realidad es que son nombres distintivos y exclusivos, pero Dios no quisiera que nos distinguiésemos unos de los otros y por lo tanto no nos dio algún nombre distintivo.

Los individuos dentro de estos dos grupos están dentro del mismo cuerpo de Cristo. Deberían gozarse en que están en comunión con Cristo. Tiene escrúpulos diferentes, pero no deberían juzgar o menospreciar el uno al otro. Ambos están en un cuerpo pero en dos congregaciones. No es el reunirse en una misma congregación, ni el tener convicciones idénticas lo que los hace ser uno. Es el estar en Cristo lo que los hace ser uno. Las iglesias ni tienen comunión, ni rompen comunión la una con la otra. Esta es una relación individual que ocurre cuando somos bautizados en Cristo, ya sea por Manny Loveall, Cecil Hook o cualquier otro sectario.

¡Para ser libres en Cristo, debemos liberarnos del espíritu sectario y de prácticas sectarias!.