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Capitulo 1
LOS ASUNTOS QUE NOS OCUPAN
¡Estamos divididos! Mientras que nosotros, en la Iglesia de Cristo, tenemos el propósito ferviente de la unidad, nos seguimos dividiendo continuamente. El mensaje que proclamamos con la esperanza de crear unidad, es el mismo que causa división, debido a su propia naturaleza. Cada fragmento producto de la división, reclama ser la única iglesia verdadera. Los de la izquierda siempre ven en una forma tolerante a los de la derecha, mientras que los de la derecha, condenan a los de la izquierda. Ambos, los de la izquierda y los de la derecha, comúnmente se apartan de todos aquéllos que no se denominan (nombran) Iglesia de Cristo. Se ha desarrollado un razonamiento particular que produce y defiende esta condición lamentable. Comienza con una apreciación de las Escrituras y la justificación como un código legal. De acuerdo a esta línea de pensamiento, ya que la salvación depende de guardar correctamente la ley, cada punto de la ley debe ser conocido y practicado en detalle. La unidad y la comunión son basadas en un acuerdo doctrinal total, desechando cualquier pensamiento de unidad en la diversidad. Esta mentalidad continuará enfatizando diferencias y convirtiéndolas en asuntos de división. Tan solo con estar presente en un estudio bíblico, uno puede ver lo necio de nuestra pretendida unidad. No hay dos personas que estén de acuerdo en todo. No podemos evadir esta realidad. Para enfatizar esta verdad, a continuación veremos una lista de cien asuntos sobre los cuales están en desacuerdo unos con otros. A pesar de estar en desacuerdo en muchos de estos puntos, hemos continuado en comunión congregacional; demostrando así que nuestra práctica ha sido inconsistente con nuestra negación de la unidad en la diversidad. Nota: Algunos de los asuntos aquí mencionados son propios de las iglesias en los Estados Unidos y tal vez no tengan sentido para muchos de los lectores de otros paises. Sin embargo, usted podrá añadir una lista de los asuntos que se discuten en la región del mundo donde usted vive.
100. Un nombre para la iglesia.
Sin duda, usted podría añadir a esta lista redondeada en 100 asuntos. Esta lista en gran parte, es de Patrick M. Phillips, quien a su vez da crédito a James Robert Jarrell, en Mission Messenger, Mayo de 1971. Cuán absurdo es que pretendamos estar unidos doctrinalmente cuando lo más probable es que no haya una sola congregación pequeña entre nosotros que esté en acuerdo total en todos estos asuntos. Luego también hay asuntos mayores sobre los cuales hemos creado divisiones abiertas, alineando a los hermanos en diferentes grupos sectarios y exclusivos. Phillips hace notar treinta divisiones sobre la base de diferencias doctrinales. Yo he sabido de divisiones basadas en las siguientes distinciones doctrinales y prácticas:
Al crear tales asuntos, nos hemos convertido en quienes pueden partir un cabello, sirviendo a un Dios de críticas. Sinceramente, pero siendo tal vez ignorantes, o tal vez deshonestos intelectualmente, hemos torcido y mal aplicado las Escrituras con el fin de sostener nuestras contiendas. Nos hemos estancado en las vías del dogmatismo. Los propósitos de Dios en sus enseñanzas han sido ensombrecidos por el énfasis en requisitos legales. El imponer detalles incidentales se ha convertido en algo más importante que el amor, sin el cual no podemos obtener los lazos de unidad. La doctrina se ha convertido en nuestro centro, en vez del Salvador. El imponer opiniones ha limitado la libertad de otros. No les hemos conferido a otros la libertad que Cristo les da. Nos hemos hecho exclusivos y jueces y nos hemos adjudicado un nombre para distinguirnos de otros. La gracia de Dios ha sido limitada a nuestros logros. Continuamos no solo dividiéndonos, sino que también impedimos la única unidad verdadera. A menos que cambiemos de perspectiva, continuaremos en esta senda fatal. Al pasar los más de cuarenta años de mi ministerio, continúo aprendiendo y me es evidente que necesitamos mucha corrección en nuestro camino. Nuestra filosofía colectiva y nuestra actitud, desafortunadamente permiten muy poca corrección. ¡Estamos bien en todo lo que importa! Me he dado cuenta que toda la verdad no se permite en nuestros púlpitos. Cuando la seguridad financiera de la familia del predicador se ve amenazada por algún pensamiento nuevo que él introduce, es fácil que este razone que es mejor esperar. Pero, ¿Cuánto tiempo más debemos esperar? Los años han volado y el tiempo de mi oportunidad sobre la tierra es limitado. ¿Esperaré a que otra generación hable cuando yo no tuve el valor de hacerlo? ¿Permitiremos que se perpetúe la dirección equivocada? Algunos han emprendido el camino con valor. ¡Yo también debo hablar! Quiero hacer lo posible por corregir el curso de aquellos a quienes por años sinceramente dirigí en equivocación. Creo que estoy listo para pagar el precio. Aunque esta es una pelea con amor contra la gente a quien estimo tanto, no es un asalto amargo y negativo sobre ellos. Existen soluciones positivas. Así que, permanezca conmigo a través de los capítulos siguientes, y que Dios bendiga a usted y a mí en este estudio.
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